Álvaro Uribe Vélez
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Cargo:
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| Antecesor: | Andrés Pastrana |
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Álvaro Uribe Vélez es Presidente de Colombia desde 2002. Abogado egresado de la Universidad de Antioquia, especializado en Administración y Gerencia de la Universidad de Harvard. En 1998 y 1999 fue profesor asociado de la Universidad de Oxford en Inglaterra, gracias a la Beca Simón Bolívar del Consejo Británico.
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Carrera política temprana
Álvaro Uribe Vélez empezó su vida pública a temprana edad, ya que en 1976 fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín. De 1977 a 1978 fue Secretario General del Ministerio del Trabajo, y entre 1980 y 1982 fue director de la Aeronáutica Civil.
Fue Alcalde de Medellín en 1982 y concejal de esa ciudad entre 1984 y 1986. Fue Senador de la República en los períodos 1986-1990 y 1990-1994. Gracias a su desempeño obtuvo las distinciones de Senador Estrella, Senador de Mejores Iniciativas y Mejor Senador.
Gobernador de Antioquia
Álvaro Uribe Vélez, fue elegido Gobernador de Antioquia para el período 1995-1997, derrotando por 418 votos al candidato conservador Alfonso Núñez Lapeira, quien luego apoyó al gobernador electo. Durante su mandato Antioquia tuvo un nuevo estilo de gobierno, más dinámico, y se crearon los consejos comunitarios. También se recuerda su administración por la implantación local de las Convivir, cooperativas de seguridad privada también implementadas por el gobierno nacional en otras regiones. Las Convivir fueron motivo de controversia ya que los miembros de varias de ellas se vieron implicados en graves abusos de los derechos humanos, y posteriormente algunos se unirían a las autodefensas campesinas o a grupos paramilitares.
Presidente de Colombia
Álvaro Uribe Vélez, quien siempre había militado dentro del partido Liberal, se presentó a las elecciones presidenciales de 2002 inicialmente como precandidato de su colectividad. Sin embargo, el candidato alegó falta de garantías para competir contra el exministro y excandidato presidencial Horacio Serpa y, además de las cada vez más marcadas diferencias ideológicas entre ambos (Serpa, representando una tendencia socialdemócrata y Uribe, una más hacia la derecha dentro del liberalismo), decidió presentarse como independiente. Sus principales contendores fueron Serpa, en representación del Partido Liberal; el ex dirigente sindical Luis Eduardo Garzón por el Polo Democrático Independiente, la ex ministra Noemí Sanín por el movimiento Sí, Colombia y la senadora Ingrid Betancourt por el Partido Verde Oxigeno (esta última, terminó su campaña estando secuestrada por las FARC). Varios dirigentes liberales y el Partido Conservador —que en esas elecciones desistió de la candidatura del ex ministro Juan Camilo Restrepo— dieron su apoyo a Uribe.
Uribe fue elegido Presidente de Colombia para el período 2002-2006 con el 53% del total de votos (5.862.655 votos), derrotando a su principal contendor, Horacio Serpa que obtuvo el 31,8% de los votos (3.514.779 votos); convirtiéndose en el primer presidente en ganar las elecciones en primera vuelta desde que se instauró la medida en la Constitución de 1991.
- Para detalles de la campaña electoral y los resultados véase Elecciones presidenciales de Colombia (2002)
Principales políticas
Como parte de una política de seguridad, Uribe sentó unas reglas sobre las condiciones que deben cumplir los grupos ilegales para negociar. Condiciones que han sido rechazadas por las FARC, tímidamente seguidas por el ELN y asumidas por las AUC, con lo que ha abierto la puerta para el proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia. El proceso resultante ha sido cuestionado por varios críticos que temen que las condiciones no sean suficientes para impedir que haya un grado, para ellos inaceptable, de impunidad en torno a materias como los crímenes de lesa humanidad o el narcotráfico.
Otra de las políticas impulsadas desde la campaña consistía en la disminución de los gastos del Estado. Uribe había prometido disminuir el Congreso, fusionar Ministerios y reducir los gastos pensionales de los servidores públicos.
Al asumir su mandato, mantuvo al recien electo Congreso como base para implementar sus reformas.
Fusionó los ministerios de Justicia y Gobierno en el Ministerio del Interior y de Justicia; Salud y Trabajo, ahora Ministerio de la Protección Social; y los ministerios de Desarrollo, Vivienda y Medio Ambiente.
Liquidó empresas estatales como Telecom e Inravisión para crear otros entes, con el argumento de que serían más dinámicos y con menores pasivos pensionales.
Para cumplir algunas de las promesas de campaña, Uribe promovió un referendo en el que incluía puntos como la muerte política de quienes defrauden al estado, la eliminación de las contralorías y personerías regionales, y reformas en la elección y conformación del congreso, asambleas y concejos. También incluía un polémico punto que extendía por un año más el término de todas las autoridades regionales y locales del país, lo cual fue entendido por la oposición como un claro intento de obtener el respaldo de estas autoridades al proyecto completo.
Debido a la situación fiscal del país anunciada a principios del gobierno, el referendo incluyó algunos puntos de carácter económico.
El referendo, celebrado en octubre de 2003, un día antes de las elecciones regionales, falló en convocar el número mínimo de votos válidos (25% del censo electoral publicado) en todos los puntos salvo el primero (muerte política), el cual obtuvo más de un 90% de votos por el "Sí" (5.874.193 votos). La derrota en parte se debió a la controversia que suscitó tanto la forma como el fondo del texto a refrendar entre los opositores y también entre varios de los aliados del gobierno, dando lugar a una campaña de abstención opositora que contribuyó a reducir la participación en el mismo.
Durante el año 2004, el Gobierno Nacional, impulsó una reforma constitucional para permitir la reelección inmediata del Presidente, la cual fue declarada exequible por la Corte Constitucional el 19 de octubre de 2005.
En política internacional se destaca su amplio apoyo a la guerra contra el terrorismo tal como la ha impulsado el presidente estadounidense George W. Bush, siendo el gobierno colombiano uno de los dos únicos gobiernos latinoamericanos en apoyar la invasión de Irak en 2003. En otros asuntos, su gobierno se ha mantenido al márgen de la posición de los Estados Unidos, entre ellos al mantener relaciones bilaterales con Cuba y no apoyar las mociones contra esa nación en la ONU.
Las relaciones políticas con Venezuela han sido cordiales, pero por momentos se han tensionado por fuera del tradicional conflicto limítrofe en el Golfo de Venezuela. El apoyo de Uribe a Bush ha sido tomado por los seguidores del gobierno de Hugo Chávez como una amenaza a la Revolución Bolivariana. Por otro lado, sectores afines al gobierno colombiano consideran a Chávez como una amenaza para Colombia y para la estabilidad política de América Latina, ya que sospechan de vínculos entre el gobierno de Chávez y las FARC. La situación más tensa surgió a raíz del caso Rodrigo Granda.
Controversia
Álvaro Uribe Vélez ha sido un Presidente muy controvertido. Si bien ha gozado de una popularidad cercana o superior al 70%, según las encuestas, también tiene varios críticos dentro de la misma clase dirigente colombiana, la academia, el periodismo crítico, en la izquierda legal y en sectores partidarios de las FARC, así como dentro y fuera del país.
Sus críticos consideran que ésto se debe a varios factores dentro de sus métodos de gobierno. Varios analistas han argumentado que, por ejemplo, se habría hecho una redefinición de lo que se considera desempleo, considerando la informalidad y el subempleo dentro de la categoría de empleo. El gobierno considera que ambos fenómenos caben dentro de las formas de empleo, estrictamente hablando, aunque incluyan labores inestables o de baja calidad remunerativa.
También se ha criticado al gobierno por nombrar en varios cargos diplomáticos a familiares de miembros del senado, la cámara o miembros de acaudaladas familias que aportaron grandes sumas de dinero a su campaña electoral, lo que para varios críticos no contribuye a la reducción de la corrupción sino que potencialmente tendería a mantenerla o aumentarla. El gobierno considera que tal procedimiento hace parte del funcionamiento vigente de la política partidista y no implica necesariamente el que se incurra en un acto de corrupción.
La difícil clasificación política del gobierno, al formalmente no identificarse con los partidos tradicionales colombianos (Liberal y Conservador), ha facilitado que alrededor suyo se agrupen múltiples sectores políticos. Varios de los partidos que actualmente se consideran a sí mismos como 'uribistas' son Cambio Radical, el llamado "Partido de la U", Alas Equipo Colombia, Colombia Democrática, el Partido Conservador, Convergencia Ciudadana y otros.
Algunos críticos han considerado que los miembros de estos partidos se han agrupado alrededor del nombre y popularidad del presidente y no necesariamente de sus ideas, y que entre ellos estarían la extrema derecha y elementos cercanos al paramilitarismo. Varios de los partidos de la coalición uribista han expresado su intención de tratar de impedir la participación de sectores ilegales dentro de los mismos, para lo cual en algunos casos han rechazado los intentos de incluir entre sus listas a varias personas cuestionadas por tales motivos. Los críticos argumentan que dichas personas se han movido de una agrupación política a otra, sin dejar de estar presentes dentro de la coalición uribista.
Por último, Álvaro Uribe ha sido acusado de diseñar e implementar una política generosa a frente los grupos paramilitares en su desmovilización.
Bajo su gobierno se inició un proceso de desmovilización con estos grupos, dentro de los cuales figuran múltiples individuos acusados por la justicia colombiana de perpetuar abusos o masacres en contra de la población civil, y también aquellos que han sido acusados de formar parte de organizaciones criminales dedicadas al cultivo y tráfico de drogas. Para un mejor detalle sobre las polémicas causadas en estos puntos, véase Proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia y Ley de Justicia y Paz
Un episodio que ha causado polémica fue la aceptación explícita de Uribe de haber recibido 100 millones de pesos para su campaña presidencial de 2002 de parte de una empresa en la cual la empresaria del chance Enilse López (llamada "La Gata" por la prensa) tenía acciones mayoritarias. El gobernante y su ex-tesorero han argumentado que no se ha ocultado nada, que ese monto está reflejado en la contabilidad de la campaña, y que no se incurrió en ninguna conducta ilegal. Diversos críticos, entre ellos los precandidatos del Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo, han cuestionado tanto la moralidad del recibimiento de esos dineros como el que potencialmente se haya incurrido en alguna conducta criminal al aceptarlos.
Enilse López ha sido recientemente capturada y sindicada de varios cargos criminales por lavado de activos y desviación de fondos, relacionados con otros procesos judiciales. En el pasado también se la ha críticado y considerado sospechosa de estar relacionada con el narcotráfico y el paramilitarismo.
| Predecesor: Andrés Pastrana | Presidente de Colombia 2002 a 2006 | Sucesor: en ejercicio |
Véase también
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