Crisis en Bolivia (2005)

Durante el año 2005, Bolivia vivió un período de crisis social y política, derivado de protestas exigiendo la nacionalización de los hidrocarburos al entonces presidente Carlos Mesa. Las protestas fueron dirigidas por los representantes del campesinado y minería de las diferentes regiones del país.

Por otro lado había una crisis paralela y simultanea, y era las exigencias separatistas del departamento de Santa Cruz, la región economicamente más rica de Bolivia.


Antecedentes

Esta crisis es una secuela de la crisis de 2003, que se resolvió con la renuncia del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, el 17 de octubre de 2003, sucedido en el cargo por el entonces vicepresidente Carlos Mesa.


Sucesos

En junio de 2005 el presidente Mesa propuso constituir una asamblea constituyente y convocar un referéndum consultivo para dirimir el asunto del gas natural: una opción era si permitir una mayor recaudación de impuesto y regalías por parte del Estado a las transnacionales extractoras asentadas en el país, esta posibilidad se oponían energicamente los empresarios y la derecha en general que la consideraban demasiado gravosa; o la otra opción por la nacionalización completa como exigían los sindicatos dirigidos por los lideres de la oposición indigena y de izquierdas Evo Morales y Felipe Quispe.

Además unilateralmente dirigentes empresariales y autonomista del departamento de Santa Cruz exigian otro referendum para dirimir el asunto autonómico.

Debido a esta disyuntiva Mesa propuso su dimisión por primera vez en marzo de 2005, sin mayor resultado que una serie de baños de masas para Mesa y la consecuente atenuación de los conflictos sociales de forma momentanea, pero las protesta a favor de la nacionalización por un lado y por otro las presiones de las transnacionales, empresarios y algunos países con interes en Bolivia (España, Estados Unidos, etc) se acrecentaron con el tiempo.

Mesa ante las continuas manifestaciones anunció su renuncia, por segunda vez en un lapso de 90 días debido, según él, por la intrasigencia de los sectores opositores para atajar la crisis, y sugirió que la única forma de resolver el conflicto sería la convocatoria de elecciones anticipadas. Sin embargo sus dubitativas acciones y su política contradictoria y sin una línea de acción clara habían disgustaron a las clases populares que exigian su renuncia de manera inmediata mediante multitudinarias manifestaciones (por mineros y campesinos indigenas), que paralizaron por completo la ciudad de La Paz.

No contentos con esto continuaron los manifestantes -sin un lider claro como si sucedió con las manifestaciones contra Sanchez de Lozada- exigiendo la renuncia de los Presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, ambos sucesores naturales y directos del Presidente saliente.

Ante la no disposición de los congresistas de reunirse para evaluar la renuncia Mesa. El congreso se traslada a Sucre donde también se trasladan los manifestantes mayormente del sector minero, ante la sospecha del posible nombramiento de Hormando Vaca Diez (presidente del Senado) o Mario Cossío como presidente de la república. La convulsión se hizo generalizada y tras una serie de luctuosos acontecimientos que se saldaron con la muerte de un manifestante minero el Congreso pudo reunirse tras la declinación pública de la sucesión tanto por parte de Cossio como de Vaca Diez.

El 9 de junio de 2005, el Congreso se reunió en Sucre aceptó la renuncia de Carlos Mesa y nombró al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltze, como su sucesor constitucional.

Una vez concretada la renuncia de Carlos Mesa, las protestas disminuyeron hasta desaparecer cuando el nuevo presidente convocó a elecciones para el 4 de diciembre de 2005.

Las elecciones fueron postergadas por la Corte Electoral, luego de un reclamo judicial por el reclamo de bancas por parte del departamento de Santa Cruz. Finalmente, la fecha para las elecciones generales se fijó para el 18 de diciembre (véase: Elección Presidencial de Bolivia de 2005).

Las elecciones se realizaron con una relativa normalidad, la Corte Electoral depuró, al parecer erróneamente, a cerca de 800.000 votantes, siendo esta una cantidad inusual muchos votantes reales se quedaron sin la posibilidad de votar pues fueron depurados. Los resultados finales de la elección dieron a Evo Morales como ganador por mayoría absoluta, siendo el nuevo presidente de la república.

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